
Mayor seguridad en la vida cotidiana.
El uso correcto de un andador reduce los tropiezos, los impactos y las caídas evitables.

Mayor confianza para las personas mayores.
Los movimientos correctos marcan la diferencia a la hora de ganar confianza al usar un andador.

Prevención del dolor articular.
Un ajuste y manejo adecuados del andador evitan los movimientos compensatorios que causan dolor.